Venceréis, pero no convenceréis

Cristina Ibiza

Me cuesta mucho dormir por las noches, creo que es una costumbre de mi cuerpo. Cuando era jugadora a la vez que entrenadora y me pasaba todo el día entrenando en el pabellón, me acostumbré a estudiar de noche. Me acostaba cuando tenía mucho sueño y me ponía el despertador a las cuatro o cinco de la mañana (aunque a veces alargaba hasta las seis), ya que no tenía más horas para estudiar el examen de turno, terminar trabajos, deberes… Tengo la suerte de contar con unos padres que me han apoyado siempre. Ellos preferían un notable y poder realizar mi sueño, a un 10 y ver que yo no era feliz.

Cuando regreso a casa después de cada entreno, mi gran actividad mental se dispara a analizar y pensar tantas y tantas cosas, que en ocasiones me quedo hasta las cuatro escribiendo cosas en mi libreta. En este post me gustaría tratar varios temas que estoy segura que a todos nos ha pasado alguna vez, por ejemplo lo difícil que resulta seguir confiando en tu trabajo cuando los resultados no acompañan. El otro es la soledad que sientes y la fortaleza mental que hay que tener.

Hace unos días tuve la oportunidad de mantener una larga tertulia con un gran entrenador como es Jota Cuspinera, al que me gustaría dedicar esta entrada, ya que me hizo reflexionar tantísimo que no se cómo agradecerle por su tiempo, sabio análisis e interés por compartirlo conmigo. Siempre he pensado que son este tipo de conversaciones las que nos hacen aprender y ese era precisamente el principal objetivo que buscaba con mi blog personal. 

Hablando con él, le comenté una realidad que compartimos todos durante muchos fines de semana, cuando llegas al partido después de toda la semana entrenando fundamentos técnicos, tácticos, hábitos, normas de juego y de equipo… pero llegas a ese partido y te encuentras constantemente una jugadora rival metida en la zona, una presión zonal a todo campo en premini, bloqueos directos, indirectos, carretones… y hablo de mini, eh! En ese momento, ellas te miran y con la mirada te están diciendo ¿qué hacemos ahora Cristina? Y a mí solo me queda animarlas y no dejar de creer en ellas. Pero mi pregunta a Jota fue ¿me estoy equivocando yo? ¿El baloncesto de formación está cambiando tanto que este es el listón que nos vamos a encontrar? Y él me contestó que si había visto la peli de “Campeones” y me recordó ese momento en el que llega el entrenador de Estudiantes y le dice al hombre que lleva la asociación “¿Pero cómo les voy a enseñar a jugar a baloncesto si no saben ni correr?” Y creo que esa es la gran respuesta para todos los educadores, docentes y personas que trabajamos con niños.

 

 

Llevándolo a nuestro terreno, entendí que yo estoy haciendo lo correcto y, sobre todo, si yo doy el máximo de lo que yo sé. Eso me animó, porque a pesar de haber tenido una semana dura, cargada de derrotas (aunque no mal juego), sin los resultados esperados, me hizo volver a creer en todo aquello que yo creo, y mucho más aún. Como he titulado este post, podrán vencernos, pero no podrán convencernos si una jugadora sabe hacer perfectamente una defensa zonal en minibasket pero no acierta a dar ni un bote con la mano izquierda.

Otra cosa que me comentó y se me quedó marcada fue que realmente ganaremos como entrenadores si hacemos una foto a principio de temporada de nuestro equipo y otra al final y entonces nos damos cuenta de lo que han mejorado, de que el rendimiento de los jugadores ha subido, ese es el verdadero premio, aunque creo que es inevitable que a veces se nos olvide. Ganar no implica no formar, pero creo que no se puede ganar a toda costa, y esa es mi filosofía, formar, enseñar a competir pero no enseñar a dividir antes de que una jugadora sepa sumar. Por eso, me gustaría animar a todos aquellos que me lean a que sigan creyendo en todas sus ideas a pesar de que encuentren atravesando por situaciones complicadas como las que acabo de contar.

El gran enemigo que nos encontramos somos nosotros mismos, no son los rivales si no la soledad. Aunque tengas mucha gente, aunque tus jugadores estén contigo, aunque cuentes con ayudantes en el cuerpo técnico, siempre serán tus decisiones para bien o para mal

Por último y para cerrar, me gustaría comentar que muchas veces el gran enemigo que nos encontramos somos nosotros mismos, no son los rivales si no la soledad. Aunque tengas mucha gente, aunque tus jugadores estén contigo, aunque cuentes con ayudantes en el cuerpo técnico, siempre serán tus decisiones para bien o para mal, siempre serás el responsable de lo malo y el que se lleva menos mérito en lo bueno, algo con lo que hay que vivir y hay que tener esa fortaleza mental para saber que la mayor recompensa siempre será la mejora de nuestros jugadores, su sonrisa al entrenar, el cariño de esos padres que te apoyan, defender a tu club, sembrar esa semillita del amor por este deporte en los jugadores del mañana, que te encuentres una personita a quien hace años entrenabas y venga a saludarte con alegría. Así que como dice el himno del Liverpool “You’ll never walk alone”, nunca caminarás solo, y por eso espero que este post os de un poco más de apoyo y ánimo de seguir a todos.

 

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